La infidelidad se perdona?

Publicado por Fiorella el 2/08/2011 Relaciones

Se puede perdonar una infidelidad? ¿Puede todo seguir igual que antes, como si nunca hubiese pasado, si hay un arrepentimiento sincero y un perdón verdadero?

Perdonar se puede perdonar… pero nada nunca será igual que antes, porque lo que antes hubo se rompió. La infidelidad supuso un cambio que no se puede borrar y sea como sea nos llevará a volver a comenzar… a solas o en pareja.
En ocasiones suceden cosas en nuestras vidas frente a las cuáles no sabemos cómo reaccionar. Para esos momentos sería bueno recurrir a un manual de instrucción, una guía que nos indique que decir o hacer en situaciones dolorosas, difíciles y extrañas para nuestro mundo personal. Imagino que sería ideal que al nacer nos regalaran capítulos coleccionables de cómo actuar en la vida, para no perder tiempo con temores,  creencias limitantes o ideas de heredadas de otros.
Y perdonar no significa que le doy permiso para que vuelva a hacerlo?

Quien puede asegurarnos lo que sucedera en el futuro? Nadie. Perdonar a un infiel, puede ser abrirle una posibilidad para que recaiga en lo mismo o puede ser una posibilidad para resarcir. Pero más allá de eso, perdonar la infidelidad implica aceptar que sucedió, permitir hacerle entender a nuestro EGO que ese otro que decía AMARNOS, eligió a otra persona; que el espejo de Blanca Nieves nos informó que “no éramos las únicas en el reinado”, que la boca que tanto deseamos, las manos que forjaron nuestros más íntimos deseos, arrasaron la piel de otro ser, bebieron del cáliz de otros labios, y que aunque lo odie con todo el alma, ese hecho sucedió. Nos pertenece. Que el rencor, o el resentimiento son sólo las defensas de nuestras heridas narcisistas, pero que no cambia el rumbo de la relación, que no borra la traición.

Empezar desde cero es dejar muy atrás en la historia de cada quién lo que aconteció, para desenvolverse en una comunicación honesta y sincera, sin conversaciones entre lineales, sin miedos que sabotean, sin culpas, sin víctimas y sin victimarios.

De lo contrario lo que generamos es una ilusión de perdón, en donde escogemos el vínculo fracturado para no perderlo, pero estamos todo el tiempo haciendo hincapié en la desconfianza, en el recuerdo mustio de lo que pasó alguna vez; y lo único que construimos para nuestra vida es destrucción.

Separar los hechos, aceptar, perdonar y volver a empezar con ese ser que nos lastimó requiere de una entereza emocional y madurez extrema. No es una tarea sencilla; pero no menos simple es seguir con el otro para torturarlo, para remover la herida; porque al final del  día, el otro no ha sido feliz contigo, pero tú tampoco.

Busca las elecciones que mayor confort, bienestar, y plenitud te generan, lo mereces mujer, lo mereces, no dudes más.