Como llevarse bien con la familia politica

Publicado por Fiorella el 26/02/2011 Relaciones

Tener una buena relación con la familia de tu pareja es necesario

Al ser una familia a la cual no pertenecemos, probablemente sus costumbres y hábitos serán distintos a los nuestros pero hay que ser tolerante y entender que nuestro cónyuge puede ver lo mismo en nuestra propia familia. Debemos intentar poner nuestro mejor empeño para no exasperarnos con sus comentarios o acciones.

Consejos útiles

  • Los límites son necesarios en toda relación y ésta no es la excepción, por lo que habrá que poner límites con la familia política así como ellos nos los pondrán a nosotros. Mantener esas normas y respetarlas es una regla básica de buena convivencia.
  • Hay que dejar claro desde el principio de la relación hasta qué punto puede la familia del otro participar de la vida de la pareja.
  • Si se tiene la suficiente confianza con los miembros de la familia política sería bueno poder mantener una charla sincera y amena en la que se expresen los motivos de conflicto. De esta manera, intentaremos solucionar las diferencias directamente con ellos en vez de poner a nuestra pareja en el medio.
  • Es importante que la pareja se mantenga unida más allá de los conflictos que cada uno pueda tener con las respectivas familias políticas, y sobre todo hay que ser respetuoso y evitar hablarle mal a nuestro cónyuge de su madre, padre o hermanos. Criticando a su familia, lo único que lograremos será ponerlo en contra de su propia familia o en contra nuestra.
  • Si una vez puesta en marcha nuestra buena voluntad y tolerancia para convivir en armonía con la familia política continúan los problemas, lo mejor será tomar distancia por un tiempo. Hay que intentar que nuestra pareja siga integrada a su familia pero uno no tiene por qué asistir a las reuniones familiares si no se siente a gusto.
  • Por último, es fundamental no poner a la pareja entre la espada y la pared exigiéndole que elija entre su familia o uno. La persona tiene derecho a mantener un vínculo estrecho con su familia más allá de que nosotros no nos llevemos bien o no tengamos afinidad con ellos.